El Motorista Policial Argentino


 
 El actual modus operandi de la delincuencia  nos obliga al replanteo y adecuación del accionar policial. Dentro de esa actualización surge como factor de importancia el parámetro tiempo, es decir  rapidez de intervención.

Las Fuerzas Policiales Modernas

El Motorista Policial, Su nueva función.

Hasta hace pocos años, el motorista policial argentino estaba aplicado a tareas de control vehicular, custodias, correo y solo esporádicamente a acciones relacionadas directamente con el delito, aunque mas de una vez les cupo destacada actuación en hechos de extrema peligrosidad y violencia.

Pero los tiempos cambiaron, y no precisamente para bien. Hoy los asaltos y secuestros a mano armada a comercios, bancos, casas de cambio y a población civil en general son el lugar común en la crónica diaria, poniendo en jaque a las instituciones policiales. La necesidad de disponer de dispositivos tácticos de rápida respuesta para neutralizar el cada vez más veloz y violento accionar delictivo, es el nuevo desáfio de los profesionales de la seguridad. Dentro de ese cuadro surge como herramienta eficaz  el motorista,  entrenado y mentalizado para la nueva contingencia.

En las grandes urbes como Capital Federal y el conurbano, La Plata, Rosario o Córdoba por dar sólo algunos ejemplos, la densidad del tránsito vehicular hace imposible la llegada a tiempo de automóviles policiales. Los delincuentes utilizan motocicletas, sobre todo las del tipo enduro o trail, robadas previamente para tal fin, y así eluden con facilidad los cercos policiales. Por eso cada día más, las policías de muchos países están utilizando la motocicleta para llegar a tiempo. La PFA ensaya actualmente la utilización de motos bi tripuladas: un conductor y un AMT como dotación estable en los servicios de calle en comisarías, y también -a título experimental- cuatriciclos especialmente preparados. Gendarmería Nacional y las policías provinciales siguen el ejemplo.

Esta es la nueva función del motorista policial: llegar rápido para actuar con eficiencia en la neutralización de delitos con violencia. Selección del personal, adiestramiento específico y equipamiento para formar estas nuevas Fuerzas de lntervención Rápida es parte del nuevo desafío profesional que deberán asumir los Jefes para volver a equilibrar la balanza. La ciudadanía lo esta exigiendo.
 
 

Los riesgos del motorista policial

Nuestros policías sufren dos tipos de riesgo: el propio de la función policial -hoy muy aumentado- y el otro, no menos importante, que es el de desplazarse en el tránsito vehicular más peligroso del mundo según las estadísticas, agravado este riesgo por emergencias tales como persecuciones , algunas bajo fuego. Súmese a esto lo prolongado de los servicios, que van de doce a catorce horas contínuas por día y a motocicletas en condiciones mecánicas no siempre óptimas.

Tener en cuenta que el motorista policial no puede elegir día ni arteria por la que circular. A diferencia del motociclista civil, su función policial lo obliga a asumir un riesgo conductivo relevante, subordinando su seguridad a lo urgente de la contingencia.

Calles empedradas, derrames de gas oil, baches. Automovilistas de conducción agresiva. Si a todo esto le sumamos la presión generada por el HT, el Nextel o Movilink, siempre pendiente de que el comando module su identificación, tendremos una idea aproximada de lo que diariamente viven nuestros motoristas policiales.  Difícil, verdad ?

Creemos no exagerar si comparamos, los riesgos de esta actividad conductiva con los del piloto de helicópteros en combate.
 
 

La protección como factor de seguridad

Enumerados que han sido los riesgos, debemos hacer un análisis de los recursos para atemperarlos. Dejando a un lado la cobertura del riesgo balístico, que corresponde a otra especialidad. Es sabido que los traumatismos craneanos son causa importante de lesiones graves y/o muerte por accidentes de tránsito. Por lo tanto la protección craneana deberá ser acorde, no sólo con el nivel de riesgo sino también con el tipo de actividad y el ámbito en que se desarrolla.

No es lo mismo proteger a un policía de París o Hamburgo que a un policía de Quilmes o de Capital Federal, por ejemplo.

El tránsito vehicular es cada vez mas denso y agresivo. El riesgo de accidentes ha aumentado y las compañias de seguro aumentaron las primas; muchas quebraron. El estado general de los pavimentos, salvo en las nuevas autopistas, es deplorable. Sumado a esto, el clima de nuestro país, salvo en la zona más austral, es preponderantemente cálido.

Por lo tanto, un casco protector apto para los riesgos, el clima y los servicios policiales de Europa y EE.UU. no se adapta a las dificiles exigencias de nuestro país. Solemos decir que en la mayoría de las ciudades de avanzada del mundo, basta con que el casco nos permita ver hacia adelante (el carril por el que circulamos y los semáforos). No hace falta ver hacia los costados ni escuchar demasiado. Eso mismo es inaplicable en nuestras urbes, donde tener un amplio campo visual y oir bien son absolutamente necesarios para conservar la vida. Son vitales.

Reiteramos: es por los motivos citados precedentemente que buenos cascos, de afamada marca en el mercado mundial han fracasado en el tránsito vehicular argentino. Y sobre todo en uso policial por lo crítico de sus exigencias, anteriormente citadas.

 

El Casco Argentino para el Motorista Policial

Es intención de esta nota el destacar la habilidad y el empeño de quienes se ocuparon de solucionar el grave problema de la protección craneana en el más dificil tránsito vehicular del mundo.

Destacando la increíble habilidad conductiva de los hombres de las Fuerzas, desarrollada muchas veces en esas brigadas de exhibición llamadas Cóndor, Brigada Blanca ,y otras. Y el empeño de nuestros técnicos argentinos creando técnicas de protección (tal el panel de amortiguación multi layer de nuestra invención) hoy reconocidas en importantes países del mundo. Sería entonces importante aprovechar esta experiencia, acumulada a lo largo de casi tres décadas, en las que les cupo destacada actuación a los motoristas policiales argentinos, tanto de la Policía de la Provincla de Buenos Aires, de la PFA y de la mayoría de las provincias, colaborando con su experiencia en el desarollo e investigación de los técnicos de N.A. Helmets que aceptaron el desafío.

Hoy nuestro país está inundado de cascos made in (China, Brasil, Hon Kong. Italia, etc). Hay de los buenos (muchos tan sólo para su país) y de los otros. De bajos precios en su mayoría. Pero de muy alto costo por sus resultados.

Al calcular la relación Costo / Benefício, es hora de mirar hacia los productos nacionales, que lo nuestro también vale. Los "espejitos de colores" que arribaron a estas playas, ya se están empañando. 
 
 

Patrulla policial de la PFA

N.A. Helmets ® 2001